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A pesar del difícil panorama, en gran medida está en nuestras manos prevenir y gestionar los riesgos, para auto cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos.

!Hey amigo!, dónde queda el centro comercial San Rafael”? Escuchó el joven Miguel Ángel que preguntaban a sus espaldas, una tarde de mayo pasado cuando se dirigía a su entrenamiento en un gimnasio de la zona de Colina Campestre, localidad de Suba. Inmediatamente se dio vuelta y vio a un señor de unos cincuenta años, trigueño, normal, que le insistía con la pregunta. El joven empezó a indicarle como llegar a ese sitio, cuando de pronto, sintió que otro sujeto también de mediana edad, se ubicaba a su espalda y le indicaba que no gritara mientras le apuntaba con un arma de fuego. También le ordenó que se acercara al primer sujeto y lo saludara dándole la mano como si fueran amigos y le entregara su celular y la billetera.

El primer sujeto, al saludarlo,  lo sujeto la mano con fuerza, le mostro que en la otra llevaba un tasser* (instrumento de descargas eléctricas) y que lo utilizaría contra él si se atrevía a gritar y que, si intentaba correr el hombre de la pistola le dispararía ante lo cual, el joven no tuvo más opción que entregar su celular, dejarse echar el brazo por encima del hombro de uno de los sujetos mientras caminaban “amigablemente” unos pasos y recibía las recomendaciones básicas de no gritar, no salir corriendo sino caminar despacio hacia su destino porque de otra forma lo alcanzarían y lo matarían.

Esto ocurre frente a un conjunto residencial que, a pesar de disponer de un sistema externo de cámaras y de las múltiples peticiones, nunca quiso facilitar el acceso a esos videos, al menos para tener clara la fisonomía y modo de escape de los ladrones con intenciones asesinas, amparándose en disculpas como la seguridad del conjunto y la necesidad de una orden judicial.

Este relato corresponde a un hecho real que se ha venido repitiendo con distintas variaciones en los últimos cinco años en todos los rincones de Bogotá y de las principales ciudades de nuestro país, en donde ya es insuficiente la presencia y acción preventiva de la policía y, en donde es inexistente el temor de los delincuentes a la acción de una desprestigiada justicia.

El ciudadano ya no cree en la ley y las experiencias que difunden a diario los medios de comunicación y las redes sociales, le confirman que estamos ante un evento cíclico en el cual, como en la antigüedad, las instituciones se debilitan por acción de la manipulación de los diferentes actores políticos.

Actualmente, los poderes de la nación parecieran estar más preocupados por las elecciones del 2022, mientras ciertos personajes y sectores recurren a movilizaciones, marchas, paros y vandalismo para desacreditar al ejecutivo y sus Fuerzas Armadas. No es de desconocer el manejo de la información (o mejor de la desinformación) en medios y redes sociales, donde manipulan a los ciudadanos con promesas inviables y descontextualizadas, así como arrastran a jóvenes incautos y vulnerables que, por un pago de origen oscuro, se prestan para destruir lo público y lo privado, afectando la economía, la movilidad, el derecho al trabajo y generando paralelamente gran miedo y zozobra en el resto de los ciudadanos.

Y justamente, en medio de este tire y afloje, está el ciudadano de a pie, vulnerable ante los delincuentes, los grandes ganadores del desorden, que buscan su objetivo, así impliquen la lesión o la muerte de sus víctimas, pues consideran que tienen sobradas garantías para no pagar por sus delitos, e incluso para vengarse de quien se atreva a denunciarlos.  Las estadísticas que alimenta a diario la Policía Nacional sobre índices delincuenciales en Bogotá y en las principales ciudades del país son vergonzosas y, ni el ejecutivo, ni el legislativo ni el judicial están interesados en ellas o en buscar la solución a sus orígenes. Solo les sirven para acusarse mutuamente y sacar beneficio con miras a las elecciones del 2022 como ya se dijo.

¿Cómo identificar las situaciones riesgosas? ¡Aquí hay algunas recomendaciones!

Como nos lo han enseñado las crisis de épocas pasadas, sólo hasta pasadas las elecciones volverán los órganos de gobierno a pensar medianamente en los problemas reales del país y de las ciudades. Por ello, los invitamos a que sean los gestores de sus propios riesgos ya que ni la policía acudirá a tiempo, ni el sistema judicial les garantizan el resarcimiento del mal y el castigo de los culpables.

Lo primero que hay que hacer es saber identificar sus riesgos y, entender que estos proceden de las amenazas presentes en su entorno. Esto tiene dos variables:

1-La presencia permanente de delincuentes en su zona, que es propiciada por la cercanía a los barrios más pobres, con condiciones socioeconómicas muy difíciles. También la cercanía a ollas y expendios de narcotráfico, zonas de bares, discotecas, comercio sexual y areas semirrurales como los cerros orientales y los extramuros de Bogotá, donde el delincuente encuentra un refugio cercano a su accionar delincuencial.

2-La presencia transitoria de delincuentes en su zona, se da a través del desplazamiento o patrullaje aleatorio o circular que realizan estos en solitario o en grupos a los barrios residenciales y zonas empresariales utilizando vehículos, motos o bicicletas para, una vez identificada y elegida su víctima, realizar su fechoría con la facilidad de huir rápidamente del área. 

Las victimas más propicia son los jóvenes, las mujeres, los adultos mayores y en general todos los que se desplacen a pie y sin compañía.

Para los delincuentes, son más difíciles de detectar las victimas que se desplazan en vehículos. Sin embargo, han ido escalando la metodología de identificación y asedio, con el uso de grupos que se movilizan en motocicletas con parrilleros armados.

Las horas más propicias para el accionar de los delincuentes son después del medio día. Increíblemente, las estadísticas demuestran que los ladrones “no madrugan a trabajar”.

Los lugares oscuros y solitarios como parques, corredores, puentes peatonales y andenes con presencia de árboles también son sitios propicios para los malhechores por la escasa vigilancia y observación que permiten.

Las múltiples caras de los delincuentes.

El delincuente hace presencia en muchas formas: como mensajero en moto o bicicleta, solo o acompañado, personas de ambos sexos desplazándose en taxis, motos  o vehículos particulares sencillos o de alta gama;  como habitantes de calle o vendedores ambulantes que se instalan cerca a los conjuntos residenciales y centros comerciales identificando a potenciales víctimas para alertar a sus cómplices; también utilizan familias enteras que ingresan a los centros comerciales con ancianos y niños, entrenados para distraer y robar o también mujeres atractivas que engañan a los incautos con historias tristes para luego darles escopolamina y despojarlos de todas sus pertenecías o realizarles el famoso paseo millonario.

Otra modalidad que sigue en auge es la famosa “llamada millonaria” en la cual los delincuentes cuentan con la complicidad abierta o ingenua de empleadas del servicio doméstico, niñeras y vigilantes de los conjuntos o edificios.

Para esto, realizan una llamada a los teléfonos fijos preguntando por las  personas más fáciles de engañar como empleada, niños o personas vulnerables de la tercera edad con el fin de sugestionarlos sin dejarlos hablar ni pensar , donde, quien llama, se identifica como abogado o familiar e informa que el señor o la señora de la casa, están detenidos o con otro problema grave de manera que la persona saque y les entregue todos los elementos de valor como joyas, dinero, computadores, cámaras, y hasta pasaportes.  El poco entrenamiento o la negligencia del personal de seguridad de edificios, empresas y conjuntos son tierra fértil para lograr este cometido.

Otra gran vulnerabilidad actual, es el desplazamiento en bicicleta por las diferentes ciclo rutas donde hacen presencia atracadores armados acechando a sus víctimas.

Recomendaciones de Autogestión de Riesgos o Inteligencia Protectiva.

A pesar del difícil panorama, en gran medida está en nuestras manos prevenir y gestionar los riesgos, para auto cuidarnos y cuidar a nuestros seres queridos. 

En primer lugar, hay que consultar los índices delictivos de la Policía Nacional (www.policia.gov.co/grupo-informacion-criminalidad/estadistica-delictiva) y saber cuáles son los fenómenos delictivos más comunes en nuestros barrios.

En segundo lugar, complemente esta información conversando con los vecinos, con los tenderos, los vigilantes, las manicuristas, los de la lavandería, los de la tienda etc, ya que ellos siempre están enterados de los últimos acontecimientos.

Sin ser alarmista, coméntelos con su familia y extremen las siguientes medidas de seguridad:

  • No transiten solos cuando deban realizar desplazamientos a pie a las tiendas o comercios, colegios cercanos a su residencia. Vayan siempre acompañados.
  • Transite siempre en sentido contrario al desplazamiento de los vehículos, así será más difícil que lo sorprendan por la espalda.
  • Prefiera siempre las horas de la mañana para realizar diligencias de banco o compras. La mayoría de los delincuentes están durmiendo.
  • Evite llevar carteras o bolsos de mano. Utilice un bolso cruzado al pecho para evitar el raponazo y una caída aparatosa de la cual pueda salir lesionado/a.
  • Adapte bolsillos internos a sus chaquetas y sacos, donde pueda guardar una billetera pequeña con el dinero que va a usar, su documento de identidad y su celular. Si puede distribuir estas tres cosas en diferentes bolsillos, mucho mejor.
  • Nunca saque su celular en la calle, no utilice audífonos y mucho menos, ¡no se desplace o camine conversando por celular! Arriesga su vida ante un raponazo, un atraco o ante un vehículo imprudente.
  • Mantenga su celular sin timbre cuando salga a la calle o se desplace en vehículos del servicio público. Con el modo vibración activado en lugar del timbre, podrá contestar solo cuando este en lugar seguro y así no alertará a los delincuentes.
  • Realice estudios de confiabilidad y consulta de antecedentes a su empleada, empleados de confianza, conductores y escoltas en el hogar y la oficina. Ellos son la mejor fuente de información para los delincuentes.
  • Dé instrucciones claras al personal de vigilancia y administradores de su conjunto o edificio sobre lo que tiene y no tiene permitido su empleada del servicio, conductores o escoltas.
  • Instale un teléfono fijo con identificador de llamadas en casa. Prohíba contestar llamadas de números no identificados y/o prefiera las comunicaciones vía celular para lo cual se recomienda también no contestar números desconocidos.
  • Si vive en casas expuestas directamente a la calle, coloque rejas de protección en puertas y ventanas incluso hasta los terceros pisos. Los delincuentes utilizan escaleras humanas.
  • Si dispone de los recursos económicos, no vacile en contratar un servicio de alarma monitoreada y un Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) de supervisión remota a través del internet de su celular, en su hogar y oficinas.
  • Si debe desplazarse en vehículos de servicio público a su lugar de trabajo, estudio y viceversa procure hacerlo en compañía de otras personas. En caso contrario, manténgase alerta, no se duerma en el bus ni en el taxi y desconfié en todo momento.
  • Evite transitar por lugares oscuros y solitarios.

  • No se detenga a suministrar información a personas que se le acerquen a pie, en bici, moto o vehículos particulares así manifiesten que son algún tipo de autoridad. Aléjese de inmediato.
  • No se involucre en peleas de calle ni de parejas. Puede salir lesionado/a. Aléjese y avise a la linea 123 en cuanto se encuentre en lugar seguro.
  • NO reciba alimentos de cortesía, ni dulces, ni revistas, ni tarjetas de ningún tipo en la calle ni en el transporte público, pueden estar impregnados con escopolamina.
  • Evite cargar con usted grandes cantidades de dinero. Procure pagar siempre con tarjetas débito o crédito.
  • Evite salir de noche bien sea a pie o en vehículos. Las horas de la noche se han convertido en el mejor aliado de los delincuentes.
  • Las zonas de bares y restaurantes están continuamente patrulladas por delincuentes. Evite llegar o salir a pie solo/a de estas zonas y mucho menos en estado de alicoramiento ya que aumenta su exposición al riesgo.  Recomiende esto especialmente a las personas jóvenes.
  • Un conato de incendio en el hogar se previene manteniendo siempre un extintor de uso general mínimo de 20 libras, cerca de la cocina para actuar rápidamente. Explique a todos en casa cómo utilizarlo.

Si estas medidas de auto gestión de sus propios riesgos le fallan y usted o algún familiar llegan a ser víctimas de un atraco a pie o en vehículo, o una intrusión violenta en su hogar u oficina, la mejor recomendación es no hacer nada que ponga en riesgo su integridad física o la de sus acompañantes.

Actualmente los delincuentes están desbordados y han elevado su nivel de crueldad al punto de no molestarse en repetir amenazas e intimidaciones, simplemente actúan violentamente y pueden causarles lesiones graves o la muerte al no entregar sus pertenencias.

Recuerde, su seguridad y la de su familia deben ser ahora su prioridad.

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